Todo comenzó con una entrevista al Escorpión Dorado, que no solo fue una de las ediciones más recordadas, sino que estableció una nueva lógica editorial: las portadas debían estar encabezadas por personajes reconocidos, con presencia e identidad propia, capaces de conectar con una audiencia más amplia y diversa.
A partir de esa decisión, se construyó un sistema visual más sólido, con jerarquías gráficas definidas, retículas funcionales y un estilo editorial que equilibrara personalidad con estructura. El rediseño incluyó también un trabajo en la narrativa visual interior y la articulación entre contenido, fotografía e ilustración.
Este fue el primer rediseño importante que realicé para la revista, y se convirtió en la base para las transformaciones editoriales posteriores.
Brand
Además de actualizar el diseño editorial, este proyecto implicó el desarrollo de un nuevo sistema gráfico, así como el rediseño de la imagen corporativa de la revista. El objetivo fue dar coherencia visual a todos sus elementos, fortalecer su identidad y renovar su tono sin perder el vínculo con su trayectoria.
